Precios

Cuánto cuesta una página web para una pyme en 2026

Ilustración de cinco deslizadores —páginas, funciones, contenidos, idiomas y SEO— que representan lo que mueve el precio de una web

Si has buscado cuánto cuesta una web, habrás visto de todo: desde «tu web por menos de lo que te cuesta un café al día» hasta presupuestos que parecen el PIB de un país pequeño. Y probablemente sigas sin saber qué es razonable.

Te vamos a ser sinceros desde el principio: no vamos a darte una cifra. No porque queramos esconderla, sino porque cualquier número sin contexto es inútil o directamente engañoso. Dos webs «de cinco páginas» pueden ser trabajos tan distintos como un taburete y una cocina a medida.

Lo que sí podemos hacer es explicarte de qué depende el precio, qué costes casi nadie cuenta y cómo comparar presupuestos para que cuando recibas uno sepas leerlo.

Lo que de verdad mueve el precio

Estos son los factores que más pesan, más o menos en este orden:

  • El alcance. Cuántas páginas y secciones lleva. No es lo mismo una web con inicio, servicios y contacto que una con veinte fichas de producto o varias líneas de negocio.
  • Las funciones. Una web «informativa» es una cosa; una con tienda online, reservas, área privada para clientes, calculadoras o conexión con un CRM es otra muy distinta.
  • Diseño propio o plantilla. Adaptar una plantilla es más rápido y barato. Diseñar a tu marca lleva más trabajo, pero se nota en cómo te perciben y en lo que pesa y carga después.
  • Los contenidos. Textos, fotos, vídeos, traducciones. Si los tienes listos, ahorras mucho. Si hay que escribirlos y prepararlos, es trabajo real (y es el que más suele retrasar los proyectos).
  • El SEO desde el inicio. Una web construida pensando en los buscadores (estructura, velocidad, datos estructurados) cuesta algo más de pensar, pero ahorra mucho más que arreglarla después. Te lo contamos en SEO local en Valladolid.
  • Las integraciones. Pasarelas de pago, facturación, email marketing, agenda, WhatsApp. Cada pieza que conecta con otra es trabajo de diseño y de pruebas.
  • El plazo. Si hace falta para ya, hay que reorganizar agendas. Casi siempre es más barato si no hay prisa.

Los costes que casi nadie te cuenta

Muchas sorpresas desagradables vienen de aquí. Pregunta siempre por esto, esté o no en el presupuesto:

  1. Dominio y hosting. Se pagan cada año (o cada mes) y deberían estar a tu nombre. Si el proveedor te los gestiona, que puedas llevártelos cuando quieras.
  2. Mantenimiento. Una web no es un cuadro que cuelgas y olvidas. Hay que actualizar, hacer copias de seguridad y vigilar que siga funcionando. Puede estar incluido, ser un servicio aparte o encargarte tú, pero tiene que estar claro.
  3. Licencias. Algunos temas, plugins o herramientas se pagan cada año. Pregunta cuáles lleva tu web y cuánto cuesta renovarlos.
  4. Textos y fotos. ¿Los pones tú, los hace la agencia o los hace otro profesional? Una web con fotos de archivo se nota.
  5. Cambios posteriores. ¿Cuántos ajustes incluye después de entregarla? ¿Cuánto cuesta cada cambio?
  6. Formación. Si vas a editarla tú, alguien tiene que enseñarte. Es normal que se cobre o que se limite.

Tres tipos de proyecto, para orientarte

No son categorías oficiales, es solo una forma de situarte:

Tipo Para qué sirve Qué suele llevar Qué más pesa en el precio
Web de presencia Que te encuentren y se sepa que existes Inicio, servicios, contacto, datos locales Diseño a medida y textos
Web que capta clientes Generar contactos y medirlos Páginas por servicio, formularios, medición, SEO técnico Estrategia de contenidos y SEO
Tienda o web con funciones Vender o gestionar algo online Catálogo, pagos, reservas, área de cliente Integraciones y pruebas

Si dudas en cuál estás, es buena señal: significa que lo primero es un diagnóstico, no un presupuesto.

Cómo comparar presupuestos sin perderte

Cuando tengas dos o tres encima de la mesa, no mires primero el total. Mira estas cosas:

  • ¿El alcance está cerrado por escrito? Páginas, funciones, idiomas, qué se entrega y qué no. Si dice «web corporativa» a secas, no está cerrado.
  • ¿De quién es el proyecto al terminar? Dominio, código, contenidos y accesos deberían quedar a tu nombre.
  • ¿Qué hay después? Mantenimiento, cambios, soporte. Con precio o con una explicación clara.
  • ¿Cuánto tardan y qué necesitan de ti? Un plazo sin pedirte nada es poco creíble.
  • ¿Cómo van a medir que ha funcionado? Si no se habla de contactos, visibilidad o velocidad, se habla solo de «entregar una web».

Señales de alarma

  • Un precio muy bajo y ninguna descripción de lo que incluye.
  • Una «web a medida» que es en realidad una plantilla pública con tu logo, sin que te lo digan.
  • Hosting o dominio del proveedor, sin posibilidad de llevártelos.
  • Que no te den las claves de acceso a tu propia web.
  • Promesas de «primeras posiciones en Google». Nadie puede garantizarlas. Hablamos de ello en cómo elegir una agencia.

Cómo lo hacemos nosotros

No publicamos tarifa porque no sería honesta. Lo que hacemos es esto: primero un diagnóstico gratuito de tu situación (en 48 horas, sin compromiso) y, si encaja, una propuesta con alcance, precio y fecha cerrados, por escrito. Mientras construimos, ves los avances en un enlace privado, y al terminar el proyecto es tuyo, con todo documentado.

Si quieres ver cómo encajan los servicios, mira desarrollo web. Y si estás dudando entre WordPress y algo a medida, tienes una comparativa honesta aquí, porque eso también cambia el precio.

Cuéntanos qué necesitas en el formulario de contacto y te decimos por dónde empezar. Aunque la respuesta sea «con lo que tienes, de momento, vas bien».

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