Elegir agencia

Cómo elegir una agencia de desarrollo web y SEO: 7 preguntas que deberías hacer

Ilustración de una lista numerada del 1 al 7 con líneas de texto y una lupa con un signo de interrogación

Contratar una agencia de desarrollo web y SEO tiene un problema de partida: sabes menos que quien te vende. No puedes comprobar el código, no sabes si el SEO que te prometen es razonable y los presupuestos no se parecen entre sí. En esas condiciones es fácil decidir por el precio, por la simpatía o por quien mejor habla.

La solución no es convertirte en experto. Es hacer buenas preguntas, y fijarte en cómo responden: una agencia seria contesta con claridad y sin prisa; una que no lo es, se pone nerviosa o responde con jerga. Estas siete son las que más información dan.

1. ¿Qué voy a recibir exactamente, y quién lo va a hacer?

Pide una descripción concreta: cuántas páginas, qué funciones, qué entregables, qué queda fuera. Y pregunta quién trabaja en tu proyecto. No es mala señal que se subcontrate parte del trabajo, pero tienes derecho a saberlo y a saber quién responde si algo falla.

Buena señal: un alcance cerrado por escrito. Mala señal: «web corporativa» a secas, sin detalle.

2. ¿De quién será el proyecto cuando termine?

Dominio, hosting, código, contenidos, accesos y cuentas (analítica, Search Console, ficha de Google) deberían estar a tu nombre. Que te lo den todo no es un favor, es lo normal.

Buena señal: accesos y documentación al entregar. Mala señal: «ya te lo gestionamos nosotros», sin posibilidad de llevártelo.

3. ¿Cómo vais a medir el resultado y qué informe voy a recibir?

Una agencia que solo habla de «entregar la web» y no de contactos, visibilidad o velocidad, ha decidido que su trabajo termina cuando te la entrega. Pregunta qué métricas usan, cada cuánto te informan y cómo es el informe. Pide ver un ejemplo. (Si quieres saber qué debería importarte, mira las métricas que sí importan).

Buena señal: un informe claro, con decisiones. Mala señal: una hoja de cifras que nadie explica.

4. ¿Qué pasa si quiero irme?

Es la pregunta incómoda, y por eso es la mejor. ¿Hay permanencia? ¿Cuánto avisan para dar de baja un servicio mensual? ¿Cómo me llevo la web? ¿En qué formato me entregan el contenido? Si la respuesta es esquiva, ya sabes lo que hay.

Buena señal: condiciones de baja claras y por escrito. Mala señal: contratos largos sin salida.

5. ¿Puedo ver trabajos reales y hablar con alguien?

Mira proyectos terminados, no solo capturas. Abre las webs, mide su velocidad, comprueba que se ven bien en el móvil, que funcionan y que están vivas. Si puedes, habla con alguien para quien hayan trabajado. Y fíjate en una cosa: ¿te enseñan casos parecidos al tuyo?

Buena señal: enlaces a webs reales, abiertas y funcionando. Mala señal: portafolios con imágenes y sin enlaces.

6. ¿Qué no vais a hacer, o en qué no podéis ayudarme?

Una agencia que dice sí a todo suele hacer mal casi todo. Pregunta directamente qué no entra en su servicio, o cuándo te recomendarían no contratarlos. Las que tienen claro su oficio lo saben decir. Las que quieren cerrar la venta, no.

Buena señal: «para eso mejor busca a alguien especializado». Mala señal: «eso también lo hacemos» a todo.

7. ¿Cómo trabajamos juntos el día a día?

Quién es tu interlocutor, cuánto tardan en responder, cómo se aprueban cambios, cómo se paga (¿por hitos?), qué pasa si el proyecto se alarga o se amplía. La relación con una agencia es de meses; conviene saber desde el primer día cómo es.

Buena señal: proceso claro, con hitos y un enlace donde ver los avances. Mala señal: desaparecer tras la firma.

Cómo comparar las respuestas

Si pides lo mismo a tres agencias, no busques la que te dé las respuestas que quieres oír, sino la que te las dé por escrito y con claridad. Un truco sencillo: envía las siete preguntas por correo a todas y compara.

Fíjate en cuatro cosas:

  • Si responden a lo que preguntas o se van por las ramas con frases hechas.
  • Si lo hacen con ejemplos concretos o con generalidades.
  • Cuánto tardan y cómo tratan una duda «tonta»: así te tratarán durante el proyecto.
  • Si reconocen límites: una agencia que dice «eso no lo hacemos» te está dando información valiosa.

Y no descartes a una agencia por ser pequeña. Lo importante no es el tamaño, sino que haya alguien responsable, que el trabajo esté bien definido y que el proyecto acabe siendo tuyo.

Las señales de alarma, de un vistazo

  • Garantizan «primeras posiciones en Google». Nadie puede garantizarlo; los buscadores no son de nadie. Quien lo promete miente o no sabe.
  • El precio llega antes que las preguntas. Sin conocerte, no pueden saber qué necesitas.
  • Mucha jerga y poca explicación. Si no lo entiendes, no es porque seas torpe.
  • Presión para decidir ya. «Esta oferta caduca hoy» no es una forma de trabajar.
  • Todo es «a medida» y no te enseñan qué hay debajo. A veces es una plantilla pública con tu logo.
  • No te dan nada que puedas comprobar. Ni webs, ni informes, ni referencias.

Cómo respondemos nosotros

Puede sonar a autobombo, pero no tendría sentido escribir esto sin responder a nuestras propias preguntas:

  1. Qué recibes: una propuesta con alcance, precio y fecha cerrados por escrito.
  2. De quién es el proyecto: tuyo; con código documentado y portable.
  3. Cómo se mide: informe mensual claro, sin jerga.
  4. Si quieres irte: no exigimos permanencia; las condiciones de cada servicio van en la propuesta.
  5. Trabajos reales: en proyectos tienes enlaces a webs vivas.
  6. Lo que no hacemos: no prometemos cifras ni posiciones, y si no podemos ayudarte, te lo decimos.
  7. Cómo trabajamos: diagnóstico, propuesta, construcción y medición, con un enlace privado para ver los avances (lo contamos en cómo trabajamos).

Si quieres comprobar si es verdad, el diagnóstico gratuito es una buena prueba: sin compromiso y sin necesidad de decidir nada. Y para saber de qué depende el precio, tienes cuánto cuesta una web para una pyme.

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